Capítulo 69.
* * En la villa Pacheco * *
León se encuentra en el balcón en medio de una llamada.
— No, madre, ya te dije que no. Quédate allá unos cuantos meses… Está bien… me encuentro ocupado… No puedo darte tanta atención como necesitas.
Solamente en ese instante se queda callado, agarrándose al metal de la reja, observando el horizonte, la inmensidad del jardín y lo vacío que se sentía sin Aitana rodeando su cuerpo con sus brazos.
— Madre, ya te lo dije. No te preocupes, estoy bien.
El rostro de León se muestra frustrado, tenso, hasta cierto punto agotado.
Su mano se aprieta al metal con tanta fuerza que sus dedos se vuelven blancos.
— No… que no, no voy a cambiarlo, no voy a modificarlo.
En ese momento él suspira, tratando de contener su desesperación.
— Escucha, lo que ella te dijo no tiene valor. La colección saldrá cuando deba, cuando yo lo diga, no cuando ella lo quiera— declara de forma contundente.
En ese instante, solo es cuestión de una fracción de segundo para que al siguiente momen