Capítulo 41.
Lore llega corriendo a la entrada de la villa.
Allí donde su amiga regularmente se escondía de todo lo malo.
—¡Aitana! ¡Aitana! —grita Lore perdiendo el control, al mismo tiempo que tiene el rostro rojo de lo que ha llorado.
—Todo esto es mi culpa, todo esto es mi culpa —susurra una y otra vez.
“No debí decirle nada, tendría que haberlo resulto por mi cuenta” Piensa
Toma su teléfono y vuelve a llamar a su amiga, obteniendo la misma respuesta.
Directo a Buzón.
—Lore, ¿qué sucede? ¿Qué tienes? ¿Por qué estás así? —cuestiona León, al mismo tiempo que baja los escalones hacia la amiga de la rubia.
— ¿Dónde está? ¿Dónde está ella? ¿Dónde está que no me contesta? Tengo horas buscándola, señor Pacheco, horas.
En ese momento Lore se agarra de los brazos de León para moverlo y poder entrar a la villa y buscarla ella misma de no obtener una respuesta.
—Tranquila —susurra León, —yo sé dónde se encuentra tu amiga.
Lore se gira, sorprendida, jadeando ante la enorme tranquilidad que la invade.
— ¿Dó