Capítulo 40.
En la entrada del ascensor.
El tiempo parece haberse detenido.
En ese momento León la observa.
Aitana tiene la vista perdida, sus manos temblorosas, solamente aferrándose a un cuchillo ensangrentado.
— ¿Estás bien?— Cuestiona con la voz quebrada— Sólo dime si te encuentras bien.
No obtiene respuesta de Aitana.
Al comprenderlo y escuchar pasos acercándose, comienza a guiarla, evitando que cualquiera la vea.
Y la coloca en el auto, para llevarla a una clínica en particular.
Necesitaba atención. Y