34. El peso de las expectativas
El regreso del viaje familiar me dejó en un estado de inquietud. Había mantenido la calma frente a Katherine y mi familia, pero todo ese esfuerzo solo reforzaba una verdad ineludible: necesitaba un heredero, un hijo varón a quien transmitir mis enseñanzas y mi legado. Por años me había convencido de que no era el tipo de hombre que aspiraba a la familia perfecta, pero este anhelo se había apoderado de mí. Grace debía alinearse con mis planes.
Esa noche, mientras cenábamos, aproveché un moment