62. Te amaré por siempre
Thomas Carson:
Desde el primer momento en que la vi, Helena se convirtió en el centro de mi mundo, pero hoy… hoy se superó a sí misma. Cuando apareció al final del pasillo, con ese vestido de novia que parecía hecho de sueños, tuve que contener la respiración. Su figura resplandecía bajo la luz, cada paso suyo era un latido en mi pecho, y su mirada… Dios, esa mirada. Una mezcla de nervios, emoción y amor absoluto. Todo desapareció a mi alrededor; solo estábamos ella y yo. Ese instante quedará