Narrador:
El lujoso The Plaza Hotel, un ícono neoyorquino, resplandecía esa noche en toda su magnificencia. El cumpleaños de Victoria se celebraba en su legendario Grand Ballroom, un salón de ensueño que parecía haber salido de un cuento de hadas. Los techos altos y abovedados, adornados con relucientes candelabros de cristal, reflejaban la luz cálida que envolvía el ambiente. Las paredes, decoradas con molduras doradas, contrastaban con los arreglos florales en tonos azules, celestes y blancos