Helena
Recibí un mensaje muy temprano de Thomas, quien necesitaba mi ayuda de urgencia, así que me arreglé con un traje de oficina con una falda lápiz y esperé a que llegara mi novio por mí. Cuando lo hace, mi hermosa Carmelita lo invita a desayunar. Él, encantado, acepta, entra y me da un tierno beso en la frente. Lo tomo de la mano y lo dirijo al comedor, donde Carmelita sirve el desayuno.
—Cuéntame, cariño, ¿qué sucede? Te veo un poco preocupado.
Él comienza a contarme t