¿Resignación? ¿Mucho odio? ¿Quejarse de la injusticia del destino?
...Ya era una adulta, su mente había madurado hace tiempo, todo era destino, no había nada que hacer, no podía cambiar ningún resultado.
Si quería seguir viviendo, solo podía cambiar su corazón para adaptarse.
Viendo a la chica perdida en sus pensamientos, Celeste sabía que aunque Marisela dijera que lo aceptaba, era imposible que no le doliera.
Isabella había sido demasiado abusiva, una y otra vez tratando de quitarle la vida a