Mientras más no pudiera aguantar, más tenía que hacerlo aguantar, así la lección sería más profunda, de lo contrario sacarlo fácilmente sería demasiado consentirlo.
—Tú, mimas más a ese chico que yo, su propio abuelo. Ya es un adulto, una persona grande, ¿acaso sigue siendo un niño que no ha sido destetado? —agregó Eduardo.
Al escuchar esto, el mayordomo no se atrevió a decir nada, después de todo él había cuidado al señor desde pequeño, por supuesto que tenía que protegerlo en todos los aspecto