Solo era su segundo día y ya circulaban rumores sobre ella y Matías. Definitivamente necesitaba mantener más distancia en el trabajo.A pesar de pensar esto, apenas se había sentado con su bandeja en la mesa cuando una sombra apareció a su lado.
Marisela giró la cabeza. ¿Quién más podría ser sino Matías?
—No te importa si compartimos mesa, ¿verdad? —sonrió Matías, aunque ya se había sentado.
Marisela se desplazó silenciosamente, mientras sus dos compañeras de enfrente, con buen olfato para las si