El coche se detuvo en un semáforo.
Sin pensarlo mucho, Celeste se inclinó y le plantó un beso en la mejilla.
Lorenzo arqueó una ceja, sonriendo con ironía.
—¿Te llama tu exnovio y me besas a mí? —preguntó en tono burlón.
—Estoy besando a mi novio actual —replicó Celeste, con una sonrisa traviesa en sus ojos.
Lorenzo sabía que lo hacía para calmarlo, pero funcionó.
La frialdad en sus ojos se desvaneció. Su mirada se suavizó, observándola intensamente.
—Entonces guárdate más besos para cuando lleg