¡Lo que quería era su corazón!
Isabella lo comprendió en un instante aterrador. Sabía que Viviana estaba al tanto de sus problemas cardíacos. El terror la inundó como una ola aplastante.
—¡Estás loca! ¡Quieres robarme el corazón! ¡No puedes hacerlo! ¡No somos iguales! ¡Mi corazón no te servirá! —gritó desesperada, intentando razonar con Viviana.
Pero Viviana solo levantó un dedo, llevándolo a sus labios en un gesto tranquilizador, haciendo un suave «shhh». Luego, con una serenidad escalofriante,