Su calma era inquietante.
Quizás porque ya había visto más allá de las apariencias de Isabella.
La Isabella amable y cariñosa que conoció en el pasado no era más que una ilusión creada por su propia confusión.
Así que, al descubrir que el embarazo era falso, Jacob se sintió sorprendido y enfadado, pero no en shock.
La mirada de Isabella, que al principio estaba llena de pánico, se fue transformando en una mezcla de decepción y amargura. Con una sonrisa sarcástica, dijo:
—Seguro que al enterarte