Cuando Celeste abrió los ojos nuevamente, la primera persona que vio fue a Melodía.
—¡Celeste, por fin despertaste! ¡Me tenías muerta de miedo! ¿Cómo te sientes? ¿Te duele algo? —Melodía, al ver que Celeste había abierto los ojos, la tomó de la mano, disparando preguntas con ansiedad.
Celeste se sentía débil por completo, y su cabeza daba vueltas:
—No tengo fuerzas… ¿Estamos en un hospital? ¿Cómo es que estás aquí?
—Me enteré por Enrique que te habían secuestrado, y Lorenzo no dejó de buscarte.