Esa palabra parecía ser una carga inmensa para él.
Celeste no quería perder más tiempo discutiendo, de lo contrario, lo habría provocado un poco más.
…
Samuel era alto y corpulento, y el pequeño cuerpo de Celeste tenía dificultades para cargarlo; cada paso que daba era un esfuerzo enorme.
Caminaban un poco y luego tenían que detenerse para descansar.
Después de mucho esfuerzo, finalmente llegaron a un lugar más elevado. Celeste encontró un espacio despejado y dejó a Samuel en el suelo, exhausta,