Varias siluetas se acercaban por el pasillo, y a la cabeza iba un hombre con una fuerte presencia, que era precisamente Lorenzo... Detrás de él venían Leonardo y Sandra.
Leonardo, quien siempre se había mostrado indiferente hacia Celeste, tenía una expresión inexpresiva. Sandra, tomada del brazo de Leonardo, miraba a Celeste con ojos llenos de preocupación y lástima, como si quisiera decir algo, pero no se atreviera.
—¿Qué están haciendo aquí?
Lorenzo se detuvo frente a ellos, con sus ojos prof