—Bueno, puedo quedarme para cuidarte por la noche, pero… Dormiré en el sofá, no en la cama —cedió Celeste.
Para Lorenzo, la situación significaba que solo podía verla pero no podía ni tocarla… ¡Qué mujer tan inconsciente! ¿No sabía cuántas mujeres andaban detrás de él intentando estar con él pero ni siquiera tienes la oportunidad?
—¿Lo aceptas o no? —preguntó Celeste mirándolo con los ojos claros y húmedos.
Un destello sombrío pasó fugazmente por los ojos de Lorenzo, y el "¡Lárgate!" que iba a d