-¡Vamos hija! ¡Tú serás escogida, yo sé que así será!- Grita Jesús mientras ve que se acercan a María Angélica con el balón, lo patean y la pequeña lo tapa con sus manos extendidas.- ¡Eso es!-
-¡Tú puedes!- La anima también y aplaude para luego sentarse de nuevo y seguir viendo el juego.
María Angélica recoge el balón y lo despeja fuertemente fuera de su arco, dejándolo libre de cualquier peligro y las compañeras se lo llevaban lejos empezando a atacar a la portera rival y le anotan un gol. Lue