—¿Dónde está Owen? —gruñó Román.
No sabía cuántas veces le había hecho la misma pregunta, ni cuántas horas llevaba torturándolo. Kian apretó la mandíbula completamente tenso.
—Llama a Dana.
—¡Tú no das las jodidas órdenes, no estamos en el Norte sino en el Sur, aquí yo soy la ley! ¡Habla antes de que te mate!
El macho estaba fuera de sí en un estallido de cólera.
—Solo hablaré con Dana, así que llámala ahora —habló con su acostumbrado tono gélido.
Román aplastó un puño contra el rostro de Kian