—Dana, tengo que volver al Sur, pasó algo.
Al ver la cara de preocupación de Román, Dana sintió que su vientre se apretaba.
—¿Qué pasó? ¿Necesitas ayuda…?
—No. Debo solucionar esto por mi cuenta. Iba a acompañarte al Oeste y no quiero dejarte sola pero…
—No, tienes que ir. Tú y tu familia siempre han hecho tanto por mí, si necesitas ayuda, cualquier cosa…
Román negó con la cabeza sintiéndose aturdido, no podía dejar pensar en lo que le habían avisado.
—Lo harás bien, tú no necesitas a nadie par