De repente habían convocado a más lobos a favor de Alastar, sin embargo, el aullido furioso de Kieran había llamado la atención de los suyos y ahora todos estaban ingresando en la cueva en desatando una guerra mortal.
Pero sus ojos solo se mantuvieron sobre el maldito que había tocado a lo que más le importaba.
—¿Sabes a lo que debes temer, maldito bastardo?
Alastar intentó usar su magia pero no encontró ni una chispa de esta.
—¿Qué está sucediendo?
Su rostro se puso tan pálido mirando su mano