Diana se detuvo sosteniéndose de un árbol sintiendo el mareo de su cuerpo, trató de recuperar el aliento perdido.
La vida dentro de ella también la mantendría apegada a Aris ese sería un vínculo irrompible, sin embargo, el miedo era más fuerte que la razón.
Entonces el silencio de la noche se vio interrumpido por la llegada de su enemigo, del macho del que había tenido más miedo incluso que Aris.
Aquel con quien la querían casar antes, Adel. El macho la miró con ojos llenos de lujuria insana da