Punto de vista de Laila
Sheila adoptó una expresión de suma seriedad al decirle a William que yo le era infiel. Él se le quedó mirando unos instantes para luego echarse a reír.
—¿Y qué si es verdad? No me importaría —dijo William—. Ella tiene derecho a hacer lo que le plazca.
La expresión de suficiencia de Sheila se desmoronó de inmediato. Aunque aquello me produjo una gran satisfacción, esa chica seguía representando una amenaza odiosa a la que era mejor ignorar, sobre todo con William present