Punto de vista de Laila
Jason se quedó conmigo y con Ava hasta que llegó la hora de que las visitas se marcharan. Como madre de la cachorra se me permitía quedarme, pero él debía irse. Lo seguí hasta el pasillo, y ambos observamos a Ava a través de la ventana.
—Podría quedarme —dijo—. Soy un Alfa. Podría hacer valer mi título.
—Pasaré la noche aquí. Me aseguraré de que no le pase nada.
—¿Pero quién te va a proteger a ti?
Agaché la cabeza.
—Jason, sabes por qué no puedes quedarte.
Alzó la mano,