Punto de vista de Laila
Al acercarme, distinguí a Claire a través de la ventana; estaba de pie, moviéndose con incomodidad y con el rostro marcado por profundas líneas de preocupación.
Toqué a la puerta y dio un respingo.
—Adelante —dijo Adelaide.
Abrí la puerta y entré.
Adelaide estaba sentada al otro extremo de la larga mesa. Tenía una laptop y unos papeles enfrente, pero ni los tocaba ni los miraba. En cambio, mantenía las manos en el regazo y alternaba la vista entre Claire y yo.
—Oh, Vanes