Mundo de ficçãoIniciar sessãoSTELLA
No sé cuánto tiempo llevo mirando el anillo de Antonio. ¿Horas? ¿Días? Las paredes de cristal laten con un ritmo constante, marcando un tiempo que no puedo medir.
Mis muñecas han dejado de sangrar. Las quemaduras de la plata y el hierro se han cubierto de costras, aunque volverán a abrirse en cuanto me mueva. He aprendido a no moverme a menos que sea absolutamente necesario.
El Rey no ha venido desde hace... tiempo. Sea lo que sea que "tiempo" signifique en este lugar.
Debería sentirme aliviada. Cada visita trae una nueva tortura, nuevas formas de desmoronarme. Pero el aislamiento es casi peor. Solo yo, el brillo del cristal y el silencio ensordecedor de mis propios pensamientos, que se oscurecen más y más con cada instante que pasa.
¿Cuánt







