Punto de vista de Laila
Dioses, ¿de verdad esto podía ser un sueño? Superaba por mucho cualquier fantasía que hubiese sido capaz de imaginar.
Tenía la mirada fija en su imponente miembro y se me hacía agua la boca con solo contemplarlo.
—Pídeme lo que quieras y te lo daré —dijo—. Este caballero serviría con gusto a su Reina.
—Jason... —gemí, mientras aquel juego encendía aún más mi deseo.
—Dilo, Laila.
—Te deseo... Te necesito...
—¿Cómo?
Dejé de lado todo pudor y encontré las palabras exactas: