Punto de vista de Laila
A mi loba y a mí nos estaba ocurriendo algo que no lograba comprender ni podía explicar con claridad. Un calor me invadió por completo, como si la mismísima Diosa de la Luna me envolviera en un abrazo protector, otorgándome el don de su luz.
Jamás me había sentido así. No sabía qué estaba pasando. Abrumada, solo deseaba que se detuviera, en especial al ver que a Jason no le ocurría lo mismo.
—No sé qué está pasando —le dije.
—Tranquila. —Su voz sonaba serena, pero tenía