Punto de vista de Camila
No dormí bien esa noche.
Cada vez que cerraba los ojos, volvía a oír la voz de Ricardo.
"Me perteneces".
Resonaba en mi cabeza como si hubiera encontrado un lugar donde vivir allí. Por mucho que intentara alejarla, se quedó.
Me giré en la cama, apretando la manta alrededor de mí, pero no sirvió de nada. La habitación estaba en silencio.
En algún momento, dejé de intentar dormir.
Me incorporé despacio, abrazando las rodillas contra el pecho, mirando la oscuridad. E