Punto de vista de Camila
Esas palabras de que venía me siguieron hasta el sueño y hasta la mañana.
Apenas descansaba porque cada ruido en la casa me hacía sentarme.
Cada paso en el pasillo hacía que mi corazón se acelerara. No paraba de esperar que Ricardo entrara por la puerta con esa mirada salvaje en los ojos.
Sobreviví a la noche que me aterraba, pero no estaba bien. La mañana tranquila no soluciona lo que me pesa.
Llamaron a la puerta exactamente a las ocho.
Abrí la puerta y encontré a u