—No, sólo te digo todo lo que las personas logran ver en ti —explicó y después le dio un trago a su jugo de mora.
—Tengo que admitir que… de seguro tú has vivido cosas peores que yo —acepté—. En mi caso, sí me crie sin que me faltara algo material. Estudié en los mejores colegios de la ciudad y… en parte mis padres sí se han preocupado en darme una buena educación, pero eso no es lo único importante para ser feliz.
—Sí, tienes razón.
—Mis padres fueron muy negligentes conmigo desde muy niña —co