Mundo de ficçãoIniciar sessão—¿Qué te pasó en la cara? —era la pregunta que más me hicieron en la mañana.
Lo bueno fue que, al notar la seriedad en mi rostro más de uno se alejó para no preguntar. Así terminé encerrado en mi oficina con ganas de no salir en todo el día.
En el almuerzo Carlos contó a todos la ridícula mentira de que yo estaba molestando a su gato y por eso terminé así de araña







