Mundo ficciónIniciar sesiónPero esa tarde sonreía y mostraba un rostro conmovido por las palabras de la directora Sara. El rostro de Alejandro era de orgullo, su porte estaba más imponente que nunca. Sabía que él pasaba por un momento agridulce, porque tenía el trabajo que tanto había anhelado, aunque no podía celebrarlo con su novia.
A la salida, todos dijeron que irían a cenar (ya habían festejado el ascenso de Alejandro, pero querían seguir







