Era cierto, Rousse estaba bastante delgada, ya no había rastro del cuerpo voluptuoso con el que llegó aquella chica al centro de desarrollo y por el que todos los hombres dejaban ir sus ojos cuando caminaba.
—Es por el estudio —contestó Rousse—, la universidad es muy estresante.
—Por eso me gusta hacer ejercicio —comenté—, no te imaginas lo desestresante que es levantarse temprano en la mañana, hacer ejercicio y sacar toda esa mala energía que se acumula.
—Es cierto —aceptó Carlos—, aparte que