94. Insolente deslenguada
94
Selena
Había pasado una semana desde aquel día, y las cosas con Bishop seguían algo tensas. Él no quería dejarme en paz, pero yo trabajaba hasta la extenuación para evitarlo como si fuera la peste. Cada vez que nos cruzábamos, había una tensión palpable, como si todo el peso de lo que había sucedido entre nosotros se colara en el aire que compartíamos. No sabía cómo lidiar con esa sensación, así que me sumergía más y más en mi trabajo, dejando que las horas pasaran sin mirar atrás.
—Selena,