87. Tiene nombre
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Bishop
El cuarto en el que estábamos era tan opulento como una mansión reducida a cuatro paredes, pero ni toda la comodidad del mundo podía evitar que la atmósfera allí se sintiera tan fría como el invierno. Mi abuela Grace, sentada erguida en la cama con ese aire regio que siempre la acompañaba como una reina en su trono, me ignoraba por completo.
—Abuela Grace, no puedes estar molesta conmigo eternamente —dije despacio, midiendo cada palabra, sabiendo lo testaruda que podía ser Grace Fox.