84. Tú eres la mujer
84
Selena
Todavía no puedo creer que me haya pedido casarme con él cuando ya tiene una prometida. Cada vez que lo pienso, siento un nudo en el estómago. Decidí volver con él a esa mansión en completo silencio, quería que la gente dejara de tomar fotos y vernos como un espectáculo, mi mente trabajando a toda velocidad. Por primera vez, lo noté algo nervioso, como si estuviera caminando sobre hielo delgado.
—Vamos al cuarto —dijo, tomando mi pequeña mochila y comenzando a caminar hacia las esc