117. El banquete
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Zaira
Llegó el día del banquete, y Gabriel me acompañaba con su mano firme y tranquilizadora en mi espalda. Subíamos las escaleras lentamente cuando su celular vibró en su bolsillo.
Lo sacó, miró la pantalla y frunció el ceño con disgusto.
—Debo contestar esto, cariño. Es de Alemania —dijo, inclinándose para dejar un beso rápido en mis labios.
—Está bien, te espero aquí —murmuré, algo nerviosa.
Pero él negó con la cabeza.
—No, entra. Está haciendo mucho frío —ordenó con suavidad, alej