XXXVII. Perdida en el bosque
Matt abrió los ojos con un dolor de cabeza horrible, de la resaca que tenía de anoche.
Después de la increíble bomba que le soltó Oliver de repente, descubrió que, sin querer, estaba metido en un triángulo amoroso muy complicado, aunque a juzgar por la cantidad de personas que ahora participaban, ya había dejado de ser un triángulo y se habían convertido en una mierd@ de figura geométrica sin forma.
Valerie Miller se había ido de San Francisco huyendo de su amigo. No le quedaba ninguna duda.