POV: Alma
Si Umbra fuera una persona, me diría que haga una tabla.
“Variables, Alma. Pesos, Alma.”
Así que eso hago. Sin abrir el sistema, sin gráficos. Solo yo, una hoja en blanco y un lápiz.
Arriba escribo dos columnas.
Irme.
Quedarme.
Me quedo mirando los títulos un buen rato, como si fueran dos puertas. Ninguna tiene el letrero de “salida de emergencia”. Ambas son túneles.
Empiezo por la fácil. “Irme”.
Escribo:
— Recuperar mi “libertad”.
— No depender de un clan ni de un alfa.
— Volver a tener cielo de verdad, no panel programado.
— Volver a decidir sola con quién hablo, dónde duermo, en qué bus me subo.
Me río sola con lo del bus. El lápiz tiembla.
Sigo:
— Poner distancia de la fundación.
— Poner distancia de Frederic.
Ahí el lápiz se queda pegado un segundo de más sobre el papel. “Poner distancia de Frederic”. Escribo su apellido porque su nombre se siente demasiado íntimo para una lista.
Luego paso a la otra columna. “Quedarme”.
Al principio, la mano duda. Después se suelta.
—