POV: Alex
Alma sale de mi oficina con la carpeta apretada contra el pecho.
Cierro la puerta detrás de ella y dejo que el silencio caiga. El olor que dejó tarda en disiparse. Está mezclado con rabia, desconfianza y esa nota caliente que no se va desde la noche de la terraza.
Se sienta en el estómago como una piedra.
Podría haber dicho menos. Podría haber resumido todo en “es mejor que firmes conmigo” y ya. No lo hice. Le mostré el pozo y la jaula. Aun así, sé que no le di todo.
No le hablé de la parte vieja del pacto entre clanes. Esa que no aparece en las leyes humanas.
Camino hasta el ventanal.
Desde aquí, Nova Lyra parece ordenada. Las luces dibujan calles limpias. Los edificios altos prometen mérito y esfuerzo. Nadie ve los acuerdos de sangre enterrados bajo los contratos.
Toco el interfono.
—Sebastián, ven —digo.
Llega al poco tiempo.
—¿Cómo fue? —pregunta, sentándose.
—Le hablé de registro, de clanes, de Kalper —respondo—. Le ofrecí mi nombre.
—¿Y? —insiste.
—No dijo que sí. Tampo