Brenda caminaba de prisa hacia el área de la piscina estaba tan enojada que los empleados a su alrededor huían de ella como si de la peste se trataba, al llegar al lugar encontró a su esposo sentado al borde la piscina perdido en su pensamiento
-¿Cuándo pensaba decirme?
Reclamo ella enojada
-¿decirte que?
Pregunto Armando poniéndose de pie, Brenda fruncía los labios con enojo
-no tengas el tonto ya hable con papa y me conto que te enviara a ciudad norte a trabajo en la sucursal que se encue