Llegue a la casa y ella no estaba, mi esposa había salido sin dar explicación de donde iba, Angeles estaba extraña desde la conversación que tuvimos sobre la muerte de Victoria, no sé qué diablos dije para que ella cambiara, quisiera leer sus pensamientos y saber qué diablos piensa en estos momentos
—¿Va a comer señor?
—No voy a esperar a la señora, si llega dígale que estoy en el despacho
—Como usted diga señor
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—Debes estar contenta, Columbus te amo hasta el último de sus días y sigue am