Por Gonzalo
-Está fría el agua.
Dijo mi novia.
-Chiquita…yo te caliento.
Caminé con ella mar adentro.
El día era espectacular y el sol brillaba en lo alto.
El mar estaba bastante tranquilo, planchado, sin demasiadas olas y casi no había viento.
Estábamos bastante adentro en el mar, las olas rompían luego de la línea de donde nos hallábamos, pero había muy poquitas, esas que apenas se sienten y rompen despacio, en la orilla.
-Es muy hondo, no hago pie.
Hacía pie, pero me doy cuenta que le tiene