Eda
-tu limosina ha llegado- escucho a Rubí decir aquello y no entiendo de lo que está hablando, estoy por largarme de ese lugar e irme a la cocina
-detente- escucho a Luiss, volteo a verlo, me fijo es su aspecto su rostro está completamente golpeado, usa muletas y tiene una venda en la cabeza, viéndolo así me recuerda a las caricaturas
-a mi oficina- se va del lugar
Todos siguen reunidos en ese lugar y yo me voy a la cocina, tengo hambre y me importa poco que Luiss se enoje.
Preparo un delicio