CAPITULO 31

ARIEL

La mirada de ambos es  imperdible cuando bajamos las escaleras. Nos reparan completamente, mis mejillas se incendian y me acerco a ellos que están parados en la puerta. 

—Están muy lindas—Máx es el primero en hablar—muy lindas vedad hermano. 

–Están hermosas.. 

Se me pone la piel de gallina con sus palabras y mirada. Salimos para abordar el auto que Franco conduce.. Platicamos durante el

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