Muy para su pesar, Rebecca se vio obligada a hacer el viaje de regreso hacia la cabaña en el mismo coche de Liam, al estar tan alejada no pudo conseguir ningún taxi, así que se embarcó en el más incómodo viaje de vuelta.
No se escuchó ni una sola voz en el trayecto, ni siquiera una suave melodía de alguna canción en el auto, solo el rugido del motor acelerando.
Al llegar, ella no esperó a nada, se bajó y fue directamente hacia su habitación, dispuesta a darse un baño de agua caliente que la rel