GIANNA
La azotea del palacio era enorme; sin embargo, Vik tenía un espacio delimitado para su uso que se encontraba rodeado de medias paredes, y ahora se encontraba recostado en una de ellas.
No necesitaba verlo de frente para saber que sus ojos estaban perdidos en el horizonte hacia la ciudad, y de que debía tener la mente llena de mil cosas por lo que acababa de pasar.
Su madre acababa de decirle muchas palabras hirientes, y a pesar de que él solía mostrarse sereno y recto cuando se trataba d