GIANNA
—Es cierto, no quería ser Rey, nunca lo he querido; sin embargo, no odio a las personas de mi país tanto como para dejar a cargo a alguien que sé que puede echar a perder, no solo mi arduo trabajo, sino el de mi padre, de mi abuelo y de todas las personas que lograron la independencia y la paz en Hiraeth. Llámalo lavado cerebral, pero no pero no puedo permitirlo.
Solté un respingo y ladeé la cabeza.
—La verdad es que no te entiendo para nada.
Él dejó salir una risilla traviesa y alzó nue