GIANNA
Él se quedó callado por unos segundos, y luego soltó un tenue resoplido mientras alzaba la cara.
—Me gustas, y siento que esa simple emoción ya se convirtió en algo más —contestó claro, calmo y grave.
—¿Qué quieres decir con eso? —inquirí para que me diera más detalles y me solté el cabello.
—Es que… estos días así, bueno… te extraño, ¿sí? —Me quedó viendo con esos orbes de jade llenos de una pasión y un nerviosismo que conocía bastante bien—. Y me duele cada vez que me miras con frialda